Las abejas se mueren. ¡Salvarlas esta en nuestras manos!

En el mundo hay casi 25.000 especies de abejas conocidas y muchas más por descubrir. El 90% son solitarias. Su trabajo, la polinización está valorada en 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo.

Estamos matando las abejas. Están en peligro por causa de varias amenazas, entre las cuales se encuentran los pesticidas, la pérdida de hábitat, las especies vegetales y animales invasores, la contaminación y el cambio climático. Las abejas juegan un papel crucial en la polinización, que es esencial para la producción de alimentos y la supervivencia de muchas especies vegetales. Sin la polinización, muchas plantas no podrían reproducirse y, por lo tanto, se vería afectada la producción de alimentos y la biodiversidad en general. Se calcula que alrededor del 75% de los cultivos agrícolas del mundo dependen de la polinización.

Acciones que podemos tomar porque no se extingan las abejas:

Plantar flores ricas en néctar: Crear hábitats favorables para las abejas plantando flores ricas en néctar como la caléndula, el tomillo, la lavanda, el romero, la zínnia, el girasol y árboles frutales como el limonero, el naranjo, el cerezo, el manzano, etc. Flores libres deinsecticidas que proporcionarán alimento a las abejas durante todo el año.

No a los pesticidas: Eliminar el uso de plaguicidas en jardines y agricultura. Optar por consumir frutas y verduras ecológicas. La agricultura ecológica garantiza una producción saludable y sostenible, ya que protege el suelo y promueve la biodiversidad.

Apoyar la apicultura responsable: Comprar miel y otros productos de abeja a apicultores locales y responsables con el medio ambiente, que sigan prácticas de apicultura sostenible y respetuosa con las abejas.

Crear refugios de abejas: Construir hoteles de abejas o proporcionar lugares de nidificación seguros para las abejas solitarias, utilizando materiales como madera y cañas.

Educación y sensibilización: Aumentar la conciencia sobre la importancia de las abejas y los retos que enfrentan, educando a la comunidad sobre las acciones que se pueden tomar para protegerlas.

Abogar por políticas de conservación: Hacer presión sobre los gobiernos y las empresas para implementar políticas sostenibles que protejan las abejas y sus hábitats, así como prohibir el uso de pesticidas.

Contribuir a la ciencia: Participar en programas de ciencia ciudadana o investigación comunitaria para recopilar datos sobre poblaciones de abejas y otros polinizadores, ayudando a entender mejor sus necesidades y comportamientos.

Mediante estas acciones individuales y colectivas, podemos trabajar juntos para la conservación de las abejas y otros polinizadores, protegiendo así su vida y la importante función en los ecosistemas y nuestra seguridad alimentaria.

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